Sector muestra atisbos de recuperación gracias a fusiones y alianzas

A pesar de que la actividad portuaria pareciera no evidenciar la crisis de falta de demanda, no son pocas las navieras que luchan por llenar los espacios disponibles en las naves que copan sus muelles, eliminando casi por completo la preferencia por sus propios contenedores… lo importante es completar la capacidad, sin importar a quién pertenezca el contenedor.

El aumento de la cooperación entre armadores ha impulsado un nuevo modelo de negocios, que parece ser la única alternativa para sacar adelante el negocio de las grandes embarcaciones.

Podría ser que, tras años de pérdidas, la modalidad de alianza que surgió como una estrategia de sobrevivencia se convierta en la receta de salvación y ya esté ad portas de comenzar a recabar utilidades.

Una mano lava la otra

La reciente ola de alianzas y fusiones y la quiebra de la surcoreana Hanjin Shipping ha reducido la cantidad de navieras en competencia, lo cual ha detenido la caída estrepitosa de las tarifas de fletes. Según la consultora marítima Drewry, los ingresos promedio de flete de un contenedor de 40 pies alcanzó los US$1.645 en diciembre de 2016, comparado con la baja cifra de US$1.113 registrados en abril del mismo año.

Otros analistas de la industria creen que el nuevo equilibrio es parte de una evolución natural del orden de las cosas, como un ciclo que se repite en el tiempo y que ya estaría regresando a la curva positiva.

Sin embargo, estos cambios también podrían significar un riesgo. En el peor de los casos, los productores que transportan su carga en contenedores podrían encontrarse con sus mercancías detenidas en puertos, marcando pérdidas millonarias, como sucedió tras la quiebra de Hanjin.

La amenaza de acero

El acero barato sigue siendo un problema para la industria naviera. La tentación de los precios bajos es difícil de evitar, y los armadores no quieren dejar pasar la oportunidad de construir grandes naves a módicos precios. Este año se espera que se entreguen altos volúmenes de embarcaciones, lo que podría desestabilizar el delicado equilibrio alcanzado en las tarifas de fletes.

La velocidad de desguace simplemente no alcanza a aliviar la sobreoferta, y por mucho que las alianzas optimicen el transporte de la carga y las rutas a recorrer, el exceso de naves seguirá estando en el corazón del problema.

Por MundoMaritimo

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