El 26 de junio se cumplió el 200º aniversario de la creación de nuestra Marina Mercante Nacional, fecha histórica para los hombres de mar. Nuestro país es un territorio marítimo por excelencia, ya que cuenta con un litoral de más de 4.300 kilómetros, lo que constituye un factor potencial económico para el desarrollo general de sus habitantes. Históricamente se conoce, que durante la conquista de Chile y después en época colonial, la Marina Mercante era dirigida y controlada por la Corona de España. Con la independencia de nuestro país en 1810, estas actividades pasaron a depender del nuevo gobierno recién constituido. Con fecha 21 de febrero de 1811, se decretó el libre comercio, disposición esta que dio inicio a los primeros pasos de nuestra Marina Mercante Nacional. Posteriormente, con fecha 22 de abril de 1811, se decreta la “libertad del comercio exterior” para todos los países amigos, quienes podían ejercer sus actividades marítimas comerciales en los principales puertos del país, como ser: Coquimbo, Valparaíso, Talcahuano y Valdivia.

La primera patente de navegación fue otorgada el 26 de junio de 1818 a la fragata Gertrudis de la Frontera, nave que pertenecía a don Francisco Ramírez, por esta razón se consideró esta fecha para celebrar el Día de la Marina Mercante Nacional; también en ese mismo día se funda la Compañía de Navegación de Calcuta, empresa marítima, que sus naves se conectaban directamente con los principales puertos de la India y China. En 1819, ya se notaba en Valparaíso principalmente, el aumento de las naves dedicadas al comercio nacional y del exterior, dando así el fortalecimiento e inicio de nuestra actual Marina Mercante Nacional. Esta nueva actividad marítima, creada con capitales nacionales, contribuyó positivamente al crecimiento y desarrollo económico de la nación y además en diferentes épocas y circunstancias contribuyó al eficaz desarrollo de nuestra Marina de Guerra, con aportes de naves y personal idóneos, como lo fue durante la Guerra del Pacífico.

En Magallanes

La Región de Magallanes no está ajena a la participación de nuestra Marina Mercante, ya que desde su fundación el 21 de septiembre de 1843, en el Fuerte Bulnes, tuvo que obligadamente utilizar naves para su abastecimiento como también para enviar sus productos a otros lugares.

Como dato histórico, vale recordar que las primeras naves comerciales que cruzaron el estrecho de Magallanes en 1841, fueron los buques Chile y Perú de la P.S.N.C. una compañía de navegación inglesa, que hacían viajes regulares desde Europa a los puertos de Chile y Perú, trayendo y llevando diversos productos y mercaderías.

En Punta Arenas en sus primeros 60 años de existencia la actividad marítima era muy intensa, ya que gran parte de su población, laboraba en diferentes actividades de este rubro, como ser, pesca, caza de lobos, transporte de madera, carbón, ganados y otros. Ocupando un gran número de personas para estas actividades.

Son muchas las anécdotas que se han desarrollado en nuestra región, con personal que eran marinos mercantes, entre otros podemos recordar a don Pedro Zambelic, primer práctico de canales, autorizado por la Armada de Chile en la década de 1890. También a Pascual Ríspoli, un auténtico “lobo de mar”, quien navegaba por toda la región, llegando a islas lejanas como Diego Ramírez, Idelfonso y otras, en su pequeño cúter, sin tener mucho conocimiento de navegación con instrumentos, sólo acompañado de una pequeña brújula y algunas cartas de navegación, y que según él decía, “que nunca lo utilizaba”. También debemos recordar a Albert Pagels, quien en su pequeña embarcación recorría los canales magallánicos llegando incluso a guiar al crucero alemán Dresden y esconderlo en un secreto fondeadero en los canales, cuando lo perseguía la Escuadra Inglesa, durante la Primera Guerra Mundial. Este singular personaje avecindado en Punta Arenas también participó en la Segunda Guerra Mundial, en su calidad de marino mercante. Existen más personajes magallánicos dedicados a las tareas marítimas que también hicieron historia, pero que serían muy largos de narrar. También en la actualidad existe personal que pertenece a este organismo marítimo que han hecho historia, como el caso de una tripulante de las barcazas que cruzan el estrecho, entre Punta Arenas y Porvenir, trayecto que lo ha realizado por más de 35 años y que si se suman las millas recorridas, podrían fácilmente haber dado la vuelta al mundo varias veces. No podemos tampoco en esta ocasión olvidar a los marinos mercantes regionales que han fallecido mientras se encontraban de dotación en algunas de nuestras naves regionales, vayan para ellos también nuestros más respetuosos recuerdos, a estos hijos de estas tierras que sucumbieron en el cumplimiento de su deber.

Esta zona magallánica por sus condiciones atmosféricas, es el lugar donde más marinos mercantes han fallecido, ya que hay registros, que en la zona del cabo de Hornos se han hundido más de 800 naves y desaparecidos sus 10.000 tripulantes. No existe otra zona en el mundo que lo supere en este trágico balance.

Nuestra Marina Mercante Regional también ha realizado salvataje de trascendencia mundial, como es el caso del salvamento de la barcaza alemana Pinas, por el vapor regional Alfonso el 25 de abril de 1929, cuyos tripulantes fueron rescatados después de una arriesgada maniobra realizada desde una pequeña chalupa en un mar tormentoso. También cabe recordar el salvataje realizado por el escampavía Yelcho dependiente del Apostadero Naval de Magallanes y al mando del piloto 2º Luis Alberto Pardo Villalón, el 30 de agosto de 1916, al rescatar a 22 tripulantes del velero inglés Endurance, desde la isla Elefante en la Antártica Chilena, náufragos que pertenecían a la expedición antártica, dirigida por Sir Ernest Shackleton, hecho marítimo que causó gran admiración y respeto para la Armada de Chile a nivel mundial. En el informe oficial que pasó el piloto Pardo a sus superiores, por oficio Nº23 del 5 de septiembre de 1916, detalla claramente la nómina de su tripulación, indicando que de los 23 tripulantes que componían toda la dotación de la nave, cinco pertenecían a la Armada de Chile, los 18 restantes eran marinos mercantes.

Nuestra Marina Mercante, es sin lugar dudas un organismo que impulsa cada día el crecimiento económico del país, con sus diferentes naves que se desplazan a través de todos los océanos y mares existen en el orbe, dando a conocer nuestros productos bajo la bandera de la estrella solitaria. Que en el inicio de estos 200 años de aniversario de su existencia, marque nuevamente y con más impulso un mayor apoyo en el crecimiento económico para el país y que redundará en un mejor bienestar general para sus habitantes. Los mejores deseos de éxitos para nuestra Marina Mercante Nacional y sus componentes.

 

Fuente: La Prensa Autral