Alphaliner analiza la nueva fórmula estimativa de Maersk, pero a la vez plantea nuevas dudas.

CMA CGM y MSC, siguiendo el ejemplo de Maersk, anunciaron nuevos recargos BAF (Bunker Adjustment Factor) que se aplicarán a partir del 1 de enero de 2019, esto como parte de los movimientos previos a la vigencia de la normativa de la OMI que reduce del límite del contenido de azufre en el Bunkering al 0,5% y que será implementado a partir del 1 de enero de 2020. La nueva normativa se espera que resulte en un aumento significativo de los costos del bunkering para las navieras, advierte el reporte semanal de Alphaliner al que MundoMarítimo accede en forma exclusiva.

Los anuncios han provocado una ola de quejas de los expedidores en cuanto a que las navieras fallaron a la hora abordar las especulaciones. Reiteradas críticas de los expedidores apuntan a que los métodos de las navieras para calcular el BAF no han sido transparentes, carecen de uniformidad y podrían conformar un elemento de generación de ingresos, en lugar de servir solo para recuperar los costos reales del bunkering y ayudarlas a hacer frente a las fluctuaciones inesperadas del precio del combustible.

Las actuales prácticas de las navieras no han ayudado a disipar las preocupaciones de los expedidores. Las tarifas SBF existentes de Maersk no reflejan con precisión los costos reales del combustible, un punto que la naviera concedió a Alphaliner. Maersk también confirmó que tanto su SBF actual y el nuevo BAF no están configurados de acuerdo con un precio base del bunkering. Esto último va en contra del principio original del BAF. El factor adoptado primeramente en 1974, tras la primera crisis del petróleo, estaba destinado a aplicarse sólo cuando los costos del bunkering se elevarán por encima de un cierto nivel desde la base y las navieras solo debían cubrir por si mismas el costo cada vez que los precios cayeran por debajo de ese nivel base. Según Maersk, los nuevos cálculos de BAF / SBF ya no establecen un precio base del bunkering, y por lo tanto ya no caería a cero, independientemente del precio del combustible.

La continua falta de transparencia y consistencia acerca de cómo las navieras calculan el BAF implicaba el riesgo de llamados a su abolición y para Alphaliner, las navieras necesitan incorporar todos los factores componentes que afectarían sus costos por concepto de bunkering, para disipar las preocupaciones de los expedidores.

Cálculo de alta complejidad

El cálculo de BAF seguirá siendo altamente complejo y cada naviera tiene diferentes enfoques sobre cómo calcular el recargo. Sin embargo, las fórmulas propuestas por las navieras han fracasado hasta ahora.

Maersk, a este momento, es la única naviera que ha dado detalles de su propuesta de BAF, cuyo cálculo se basa en la siguiente fórmula:

BAF = Precio del combustible x “Factor comercial”

El precio del combustible que se utilizará se basará en el combustible de alto contenido de azufre (IFO 380) en 2019 y se cambiará a 0,5% LSFO a partir del 1 de enero de 2020. La tarifa BAF de Maersk se revisará trimestralmente y será ajustada solo cuando los precios del combustible varíen en más de US$10 por tonelada. Sin embargo, las tarifas también podrían ajustarse mensualmente si el precio del combustible cambia en más de US$50 por tonelada.

Según Maersk, el “Factor comercial” se basará en el consumo real de combustible por contenedor movilizados en cada ruta. En adición, comprende un factor de desequilibrio que aplicaría una mayor participación en los costos de combustible en los itinerarios “headhaul” por sobre los “backhaul”.

Algunas dudas

A pesar de lo anterior, para Alphaliner la fórmula de Maersk proporciona poca visibilidad en los siguientes componentes que afectarían los costos generales de combustible:

-¿Cómo se transferirán a los expedidores los ahorros derivados del uso de scrubbers?

-El ahorro a lo largo del tiempo por el uso de buques de gran tamaño y la aplicación de la navegación lenta (slow steaming) ¿se verá reflejada en los cálculos de BAF?

-¿Cómo se reflejarán los cambios en el tiempo del desequilibrio comercial en la variación del factor comercial?

-¿Cómo los expedidores podrán estar seguros que no serán penalizados injustamente en los itinerarios “headhaul” con una mayor participación en los costos de combustible, siendo que ya pagan mayores tarifas de flete que los expedidores en itinerarios “backhaul”?

Para Alphaliner, si bien el último intento de Maersk de restablecer el debate con la publicación de su nueva fórmula BAF es un buen comienzo frente a sus opacas e injustificadamente altas tarifas de SBF, las navieras necesitan direccionar la preocupación de los expedidores proveyendo una mejor visibilidad del total de los costos relacionados al combustible.

Los intentos anteriores de imponer BAF han fracasado, principalmente debido a la aplicación inconsistente del recargo, incluida junto con la tarifa del flete y que sigue aplicándose en la mayoría del mercado. Para Alphaliner, las navieras no pueden permitir que esto continúe, ya que el límite de azufre de la normativa IMO 2020 se espera que aumente las facturas de combustible de manera bastante significativa.

Por MundoMaritimo